¡NO INTERVENIR NO SIGNIFICA NO INTERACTUAR!

No intervenir no significa no interactuar o vincularse, todo lo contrario; nuestros hijos necesitan nuestro sostén permanente, nuestra mirada y escucha atenta. Es eso justamente lo que los va estructurando y les garantiza que pueden expandirse en el mundo y alcanzar el máximo de su potencial; ya que se saben amados, seguros y respaldados.





A veces confundimos esa presencia, esa mirada y escucha atenta; con la necesidad de hacerles, mostrarles, decirles qué hacer o de qué forma. Cuando lo que conseguimos con esto es robarles la oportunidad de reconocer y descubrir su capacidad, su potencia, sus habilidades; así como también sus limitaciones, las cuales los impulsan a trascender y llegar cada vez más lejos.


Nos corresponde como adultos una tarea ardua de poder comprender que al “no hacer”, no estamos dejando de ser padres idóneos, sino que estamos confiando en nuestros hijos, en lo que desean, lo que pueden y lo que necesitan. Lidiar con nuestra ansiedad de que hagan las cosas “bien”, o como nosotros pensamos que es la forma correcta; cuando en realidad lo más placentero y beneficioso será lo que ellos puedan.

Después de prácticas, ensayos, errores y aciertos, podrán llegar a ciertas posturas (refiriéndonos a la motricidad), o a utilizar o manipular tal o cual objeto de la forma que pensamos que es la ideal; pero mientras tanto, permitámosles recorrer su camino y hacer su labor como bebés, siempre contando con nuestra cercanía, contacto y aceptación incondicional.


No les robemos el asombro, permitámosles ser protagonistas de sus triunfos.



Anabel Hernández Rivera.

Mamá de Alejandro, (18 meses)

Psicóloga infantil.

Acompañante de la gestación, la crianza y el puerperio.

Instagram: @anabel_hernandez19

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