La mejor mamá eres tú

Artículo para la edición de mayo 2019 de la revista Tú y Tu Bebé



"...porque no hay labor más importante que acompañar la vida de aquellos seres que llegaron para ser nuestros mas grandes maestros de autoconocimiento y transformación y para quienes tú eres la mejor mamá."

Sin dudas, la maternidad es una de las experiencias más transformadoras y retadoras en la vida de una mujer. La llegada de nuestros hijos nos pone de frente ante realidades que no nos habíamos planteado y que nos mueven desde lo mas profundo y desconocido de nuestra existencia. Eso que nos imaginábamos sobre la maternidad comienza a tropezar con la realidad de tener a un bebé de carne y hueso, un ser único, que llega a influir en todas nuestras facetas, a abrir nuevos caminos, nuevas posibilidades y a ofrecernos la oportunidad de reinventarnos, de crecer junto a él.


Cambia nuestro cuerpo, nuestra rutina, cambian nuestras prioridades, los fines de semana, las personas y los lugares que solíamos frecuentar, cambian nuestros proyectos, la forma como vemos y sentimos el mundo. Es difícil reencontrarnos con la mujer que fuimos y que posiblemente nunca volveremos a ser. Es difícil desprendernos de nuestra anterior versión y comprender que ahora debemos construir una nueva versión que incluye por siempre la responsabilidad de acompañar otro ser.


Comprender y aceptar que ese pequeño depende totalmente de nosotros es agotador, nos cansamos con la demanda de sus necesidades, con su llanto, con su pedido de alimento, de brazos, los minutos se nos hacen horas y los días se nos vuelven eternos. Nos sumergimos en la ambivalencia de ese amor que no imaginamos que llegaríamos a sentir, con el sentimiento de querer volver a la libertad. No encontramos momento para nosotras y para ponernos atención en nuestras propias necesidades. No nos reconocemos en el espejo. Esa maternidad que nos vendieron donde todo es alegría y amor no es la nuestra.

La maternidad te ha propuesto un ¡ALTO! para comenzar a construirte como una nueva mujer, con una nueva faceta: acompañar la vida de tu hijo, ¿no merece tan importante labor, parar y repensarte? difícil responder esta pregunta en nuestro mundo contemporáneo, acelerado, instantáneo, que nos mueve hacia la productividad para rendirle a un sistema económico que no nos da tiempo para la calma ni la introspección. Nos enseñaron que debemos ser profesionales, continuar estudiando, ser independientes, bellas, generar nuestros ingresos, ascender en escalafones profesionales y salariales, y si cabe ser deportistas y artistas… todo esto además de poder tener hijos y no descuidar los logros anteriormente citados. Pero nunca nos dijeron que tener un bebé supondría esta marea emocional y proyectiva, y además un alto en nuestro camino.

¿cómo retomar la propia vida?,¿cómo sentirse productiva entre cambios de pañales, arrullos eternos, lactancia, noches en vela?, ¿cómo sentirnos bellas cuando no podemos dedicarnos tiempo?, ¿cómo afrontar la exigencia del qué dirán, de los comentarios, de las miradas inquisidoras?, ¿cómo encontrar el equilibrio?


Quiero proponerte hoy un ¡ALTO!, aquel al que ya te ha invitado la maternidad, aquel alto al que tu hijo te ha llamado.


Un aspecto que quizá no has considerado y que te sugiero siempre tengas presente es que la vida de tu hijo está marcada por etapas, etapas que evolucionan y que necesitan la atención pertinente para que logre madurez en cada uno de sus procesos evolutivos. Un día tu hijo va a dejar la lactancia, así como va a dejar el pañal, también va a llegar a dormir toda la noche, un día va a caminar y también va a aprender a hablar. Cuando no imagines, tu hijo ya no se pasará a tu cama, y esas explosiones emocionales que consumían tanto de tu energía irán pasando y hasta montará en patines y bicicleta con mucha habilidad. Aprenderá a leer y a escribir, también a compartir. De repente tu hijo entrará en su segunda infancia y luego será un adolescente a punto de graduarse como bachiller. Después, alzará sus alas con independencia y autonomía para construir su propia vida en otra casa, otra ciudad, quizá otro país. Y te aseguro que al ver las fotos de cuando apenas era un bebé, sentirás que el tiempo pasó tan rápido que ni te diste cuenta.


Por favor PARA, has un ALTO. No temas entregarle todo tu amor, toda tu atención. Hazle caso al llamado de tus entrañas para fundirte con ese ser para el cual eres su todo. Pasarán los meses y los años, y esa dependencia absoluta que tiene de ti, irá cerrando su momento para abrirse hacia la experiencia de la autonomía y la independencia, y a su vez, tu iras recuperando tus espacios, reconstruyendo tu vida. Pero para que eso suceda, primero debió ser atendido y satisfecho en sus años de mayor inmadurez.


La maternidad no es sencilla, es un camino, una aventura con subidas y bajadas, con aciertos y errores de los cuales nos vamos nutriendo para ir mejorando nuestra labor para acompañar a nuestros hijos como ellos lo merecen. Te propongo unas ideas que pueden ayudarte a vivir con mayor confianza y tranquilidad este importante camino:


  • Lee y aprende sobre el momento evolutivo de tu hijo, esto te dará información que te permitirá atender con mayor tranquilidad sus necesidades (en todas las edades).

  • Pide apoyo con aquellas tareas que te quitan la tranquilidad (labores domésticas, administrativas, pago de cuentas, preparación de alimentos).

  • Encuentra un grupo de mujeres con quienes puedas hablar sobre tu vivencia, te sorprenderá encontrarte en otras voces y tomaras nuevas ideas para hacer frente a los momentos difíciles.

  • No temas ponerle límite a las intervenciones de terceros, déjales saber la manera en que te gustaría ser apoyada.

Repito, ser mamá no es fácil. Pero es una inigualable oportunidad de aprendizaje y el título con el que siempre continuarás creciendo, porque no hay labor más importante que acompañar la vida de aquellos seres que llegaron para ser nuestros mas grandes maestros de autoconocimiento y transformación y para quienes tu eres la mejor mamá.



Margarita Maria Alviar Ruiz

Mamá de Amelia y Agustín

Trabajadora Social, Especialista y Magister en Terapia de Familia

Énfasis en crianza y vivencia de la paternidad y la maternidad.

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